LA EMPRESA FRENTE A LA DISRUPCION DIGITAL

Isaac Nahón Serfaty

Profesor en la Universidad de Ottawa, Canadá.  Consultor Internacional en Comunicación. Miembro la plataforma CLIC Mentors.

 

Las organizaciones de hoy viven en una creciente presión y necesitan que sus comunicaciones sean más proactivas, incluyentes, transparentes y responsables. Porque la información actual incluye una mayor participación de los ciudadanos en las decisiones, y amplia sus derechos políticos, sociales, culturales y económicos.

En ciertos países los avances son evidentes. En otros se observa un estancamiento e incluso un retroceso. Pero nadie puede negar que estamos ante nuevos escenarios que no son tan claros y muestran la necesidad de reflexionar acerca de las organizaciones y su compromiso ético.

Las reglas de juego

 

La explosión de las comunicaciones en Internet, el crecimiento del activismo global y la interacción entre individuos y grupos diversos, provocan cambios cuyas consecuencias están por verse.  “Casi todas las reglas del juego están en entredicho… Exigen, hasta con las armas en la mano, contratos sociales de tipo radicalmente nuevo”, afirma Antonio Pasquali.

Las organizaciones responden de diversas formas a estas nuevas realidades. Algunas se encierran en sí mismas para protegerse. Otras han entendido que sin transparencia proactiva, perderán su legitimidad como actores sociales.

5 factores que ayudarán a concebir transparencia y responsabilidad:

 

  1. La creación de valor social como práctica en las empresas, que deben reconocer que enfrentan oposición y deben promover la adopción de innovaciones. Los valores no serían la consecuencia de fines pre-establecidos, sino el resultado de una negociación entre la organización y el público.
  2. La reflexividad estética que moviliza la emoción y la imaginación, en oposición a lo puramente racional, debe integrarse en las prácticas comunicacionales de las empresas con el fin de re-moralizar su acción y generar empatía.
  3. La transparencia proactiva debe tomar en cuenta los límites y riesgos de una política de apertura total debido a la fragmentación creciente de las informaciones y discursos públicos.
  4. La necesidad de desfragmentar los discursos y de introducir la función de un intérprete institucional en el proceso de diálogo colectivo, para darle sentido a la acción social de las empresas.
  5. Reemplazar la comunicación puramente persuasiva por diálogos y participar en el ciclo conversacional. Reconocer que su capacidad de controlar los mensajes se ha debilitado, y su contribución para lograr una comunicación eficaz y eficiente depende más de su capacidad de escuchar, y no tanto de la difusión de ideas, promesas, o eslóganes.
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